miércoles, 20 de agosto de 2008

Olympic Games


Las últimas 2 semanas han sido semanas de días alargados y seguramente de mucho enojo para aquellos que no les gusta el deporte y ven como todos sus programas de televisión son reemplazados o cambiados de horario por tanto deporte. Para mí en cambio, han sido 2 semanas de asombro, magia y emociones.

Digo que los días se han alargado porque cada vez que llego tarde a mi casa y prendo la tele antes de dormirme para relajarme un rato, siempre termino viendo tele por lo menos una o dos horas más ya que estan transmitiendo las olimpiadas. Y es que me parece imposible ignorarlas y no valorarlas, no dimensionar lo que estamos viendo y que durante 4 años más no podremos ver nada parecido.

Como no sorprenderse, maravillarse y emocionarse con la magia y la perfección de la gimnasia, el potencial humano llevado a su máxima expresión física. Como no emocionarse con toda esa alegría y euforia incontenible liberada por Yelena Isinbayeva al romper su propio record mundial y después con su llanto incontenible de emoción antes de siquiera subir al podia y del estallido de lágrimas incomprendido por muchos al ver su bandera izándose con su himno nacional de fondo gracias a la medalla de oro colgada en sus hombros. Como no quedar atónito y sorprendido con los atletas que caen rendidos por el agotamiento al finalizar una carrera de larga distancia, llevando al límite el esfuerzo humano o con los atletas que a pesar de los golpes y caidas hacen de todo para finalizar la carrera aunque su cuerpo les ordene lo contrario. Como no cambiar la opinión sobre Michael Phelps de un chico engreido a un gran deportista y luchador después de ver su grito eufórico y emocionado después de ganar la competencia por equipos en la natación. Como no maravillarse del conocimiento humano que llevo a la creación del traje especial para natación, basado en las esquemas del tiburón que ha ayudado a destrozar tantos records. Como no quedar boquiabierto con la posta 4 x 100 libres en la natación donde 5 equipos rompieron el record mundial en la carrera final. Como no cuestionarse cuales son los límites del ser humano al ver a Usain Bolt celebrar e incluso frenarse antes de llegar a la meta de los 100 metros planos y aún así romper el record mundial y transmitir el mensaje de toda la nación jamaiquina a todo el mundo. Como no vibrar, sufrir, enojarse, alegrarse y gritar cada punto del Feña Gonzáles y del Nico Massu que cuando juegan por defender a nuestro país hacen sentir a mas de 15 millones de personas orgullosas de ser chilenos.

Los juegos olimpicos son un regalo maravilloso que, al igual que muchas cosas, no valoramos en sus momento y quizás sólo una vez que terminen y empezemos a ver los resumenes por televisión, en cámara lenta y con música que nos emocione de fondo, comprendamos lo que acabamos de vivir. Antes de comenzar los juegos olímpicos se mencionaba la frase "lo mejor del ser humano" y creo que eso son los juegos olímpicos, esa llama que es símbolo de los juegos es una llama que nos invita y permite seguir soñando, que nos permite seguir creyendo en la humanidad y nos permite seguir creyendo que vale la pena pelear por un mundo mejor. Nos permite comprender porque el hombre pelea por su libertad, por que se libran batallas para defender sus principios y por sobre todo nos revive el concepto y el sentido a la palabra "humanidad". En un mundo dominado por la tecnología, el consumo, economías, políticas y tantas cosas mas, nos recuerda que en el centro y detrás de todo esto estamos nosotros, fuimos nosotros quienes creamos todas estas cosas asombrosas y que la humanidad no es otra cosa que lo mejor del ser humano.

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